Eduardo Frei ante el futuro latinoamericano



No se necesitan grandes estudios para dudar de un mejor futuro para América Latina. Aun cuando en algunos casos depende de a quién se le haga la pregunta, la crisis nos golpea la cara, ronda las calles y se expresa de diversas maneras.

--¿Cómo ve el porvenir del país? --le averigüé a un líder político de Colombia.

--Bien --respondió sin inmutarse.

Bien para él, pensé. A la clase política siempre le va bien. Sea comisionado en Miami, diputado en Centroamérica, hijo de presidente o sobrino de parlamentario en Suramérica, ellos forman parte de esa reducida cofradía de ''servidores de la patria''. No los toca el desempleo, la inseguridad generada por la pobreza los hace trasladarse a Estados Unidos o Europa y siempre tienen a su dinastía familiar en el poder.

Es gente a quienes la tragedia de América Latina los molesta simplemente porque les impide disfrutar y lucir los beneficios de una vida privilegiada en su propia tierra. Su insensibilidad es parte del problema.

¿Qué hacer ante el preocupante panorama de América Latina?

Una taza de café y un vaso de agua fue la única exigencia que me puso para hablar de estos asuntos el ex presidente chileno Eduardo Frei.

--La gente desconfía de los políticos en América Latina. ¿Qué hacer?

--La participación de los ciudadanos es fundamental. Si los ciudadanos no participan no pueden reclamar. Si no voto, si no pongo mi influencia y mi visión, no puedo reclamar porque las instituciones no funcionan.

--Presidente, pero la gente asocia la política con corrupción. No cree en las instituciones.

--Así no se construye un país. Si yo me preocupo de mi situación personal y no de la de mi país, que cada uno se arregle por sus propias circunstancias, al final los más audaces, los más corruptos son los que se toman el poder y los resultados están a la vista. Los populismos son otro factor de destrucción de las democracias; entonces lo primero que se necesita es la participación de los ciudadanos. Segundo, elegir bien a las autoridades, no equivocarse, y reforzar las instituciones. Desgraciadamente hoy día en América Latina, en muchos casos, los gobiernos nombran a los miembros de los tribunales, o los cambian; eso no es independencia. En un sistema democrático lo esencial es que haya independencia de los poderes del Estado, sobre todo el judicial, para actuar en todos los casos y especialmente en los casos de corrupción. Otro punto fundamental es reforzar los partidos políticos. No hay democracia si no hay partidos que estén representando a la sociedad en los parlamentos. Se eligen gobiernos de caudillos, de populistas que no tienen ningún respaldo político, llegan al gobierno y todas las promesas que han ofrecido en la campaña se van desdibujando, la gente se desilusiona de sus gobiernos.

Reflexivo y claro Frei, quien gobernó a Chile de 1994 al 2000, se refirió a la pobreza como factor de preocupación. La gente termina desconfiando de la democracia porque no le resuelve sus problemas, dijo.

De sus opiniones respecto a que la crisis de América Latina es política, no social, ni económica, respecto a la OEA, el MERCOSUR, el caso de Chile, Venezuela, China y su candidatura para el Senado y otros temas, escribiré en la próxima columna.

Enrique Cordoba
"Cita con Caracol" - Director
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