LOS NUEVOS INICIADOS
 NOVELA DE CIENCIA FICCION DE ANTONIO MORA VELEZ*

 

POR NÉSTOR SOLERA MARTÍNEZ (1)

Los personajes de esta novela están situados en el futuro del Caribe Colombiano: en las Playas del Golfo de Morrosquillo, en los arenales de  la Sierra Flor y en los Montes de María, destruidos todos por la guerra.  Pero en ella se alude también al pasado histórico de los pueblos Mayas, su ciencia y su cultura; a las pirámides de Egipto  y los misterios sobre su construcción aún no resuelta; a los motivos bíblicos de ese enigmático pueblo judío; o a Norteamérica,  nuestro incómodo vecino, rico, desarrollado científica y tecnológicamente, soberbio e imperial.

Esta novela de Ciencia Ficción es relatada por Antuko, uno de los sobrevivientes de la destrucción de la civilización con armas nucleares  por parte de los llamados Exterminadores. Antuko es uno de los primeros hombres que ve la llegada de los Ángeles a los arenales de la Sierra Flor. Estos Ángeles vienen en representación del poder del llamado Gran Sembrador del Universo con el objetivo de ayudar a reconstruir la civilización en este territorio del Caribe y para que la especie inteligente, el hombre, siga viviendo sobre el Planeta Azul, y para garantizar que no volverá a destruir la obra de los dioses.

En la novela, los llamados gentiles, los hombres del viejo poder, son los causantes, por su soberbia, su egoísmo, de la destrucción de la tierra. Entonces, los ángeles tienen relaciones sexuales con las gentiles y de ellas nacen los Intermedios, que van a ser un experimento de una nueva raza que ha de enrumbar la tierra por nuevos caminos. Los ángeles esperan que con el correr del tiempo los Intermedios logren avanzar moral y cívicamente, para transferirles el conocimiento científico que los humanos habían perdido con la destrucción de la tierra  

Es muy importante en esta obra  la presencia de los libros que se salvaron de la catástrofe y que permiten recuperar para el hombre las buenas ideas perdidas por la hecatombe. Por ejemplo, en uno de ellos, el llamado Lit:. para el Gr:. De Apr:. M:., encontramos una proposición en la que  se dice que el camino está en la instrucción y el amor fraternal; el libro es parte de la liturgia de los nuevos iniciados –que celebran varias tenidas en el transcurso de la obra-- y en él está la clave para lograr un futuro mejor para la especie humana.

Hay que señalar, que este libro narrado en primera persona con un lenguaje sencillo (en las que se entrelazan la narración con el dialogo constante) tiene un argumento complejo,  ya que, en él, como  se dijo al principio, conviven diversos estadios de la vida tanto humana  como de otros seres (los ángeles, por ejemplo) que viven en este vasto universo. Desde estos múltiples aspectos esta novela es una rica cantera para estudiar el comportamiento de este hombre a lo largo de su historia evolutiva y también la de esos  seres de otros mundos que ya han superado algunas taras que aún habitan entre nosotros.  Esto nos lleva a pensar que, a pesar de que el hombre lleva dentro de sí el germen de la destrucción, es posible corregir el rumbo y ser optimista sobre el futuro de la humanidad.

En el último capitulo asistimos a una reunión convocada por los ángeles, puesto que se avizora una visita de los Vigilantes del Cielo con un Gran Maestro de la Orden al frente. Se trata de buscar un tratado de paz con los ángeles y de que los Sembradores  de la Sierra Flor (con Antuko al frente, como Maestro del Real Secreto) tengan el derecho a regir sus destinos y a tener acceso a los talleres y laboratorios en que se desarrollaba el conocimiento científico y tecnológico. Llegada, pues, la poderosa nave supervisora nos enteramos que en un viaje del pasado los habitantes de ese planeta habían preñado a varias terrígenas y que, por tanto, éramos descendientes de ellos. “Son como nosotros”, expresa uno de los visitantes.

Esta obra humanista termina con la celebración de un baile que simboliza la recuperación de los habitantes del golfo de su cultura y su felicidad perdida.  “Y empezaron a soñar –dice el narrador—con el renacer de las bandas de viento...y con los instrumentos musicales que mencionaban los palabreros en sus noches nostálgicas y que los ángeles les habían prometido fabricar con la madera y el metal, antes de partir, para que terminaran de construir con la música y el baile la felicidad que perdieron por culpa de la soberbia criminal de los exterminadores”.

 

* Los nuevos iniciados, Ediciones Pijao, Ibagué, Colombia,  2008.

(1) Escritor y profesor de Literatura de la Universidad de Córdoba (Montería, Colombia).

 

 

         Foto:Antonio Mora Vélez         / Poeta y escritor ycolombiano
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