Travesía de la voz: tierra en donde mirar

 

André Cruchaga

/ Comentario al libro “Extensión / Lord Byron Ediciones, 2007 /

 

 

Siempre nos sorprende el poeta Oswaldo Roses, (Málaga, España, 1965), con su poesía de diáfanas ventanas. Hoy me ha hecho llegar, en estos primeros días de enero su nuevo libro “Extensión”, Editorial Lord Byron, 2007.

El poeta Roses es fiel a la palabra y, en su poesía, no anda con poses de palabras fabricadas ni versos alambicados, istmos a ultranza en detrimento de la propia naturaleza de la poesía y del ser poeta.

He tenido la suerte, por su deferencia, de ir acompañado con su poesía desde hace ya varios años.

Así, me he sentado en uno de los vagones del alfabeto para ir viendo, desde las ventanas de su alma, esas sutiles enredaderas de los caminos que juegan al destino para llevarlo a uno, al poeta en suma, por caminos de insospechada ambrosía.

El libro “Extensión” es un canto al amor, una “gracia secreta” hacia el fuego ensimismado del goce de los sueños, un “cielo de música” acaso, una “lámpara donde las propias fantasías cobran vida y también fuerza.

Tal como es la poesía; por eso, el poeta, exclama no sé si con aliento de tenue dolor o con algún inevitable gozo: “¡Ay vida!, sólo quiero/ tierra en donde mirar,/cuna en donde yo pueda/ mi arco iris cuidar”…

Si algo justo aprecio en un poeta, es su inclaudicable compromiso con la misma poesía y con su oficio. Y es el caso de Oswaldo Roses: poeta perseverante, tenaz, siempre fiel a su quehacer. Por lo que es para él la noche “un faro de un mar, sin destino” y, de esta manera, le da un infinito misterio.

Extensión”, por su material poético contenido, es breve, con sólo 42 páginas; pero, por su calidad e innovación, está dotado de enfebrecido versos, muchos de ellos en forma de soneto.

Oswaldo Roses es, pues, un sonetista esmerado y bien diestro en esta forma antiquísima y deleitable, aunque ya dándole a la poesía otras alas, otro cierzo, y otra atmósfera mucho más respirable o... comprensible.

También, aparte de haber ganado infinidad de premios, sobre todo en España, Oswaldo Roses, tiene en su haber varios libros editados; cabe destacar entre ellos: Cantos de sangre, 1984; Poemas profundos, 1992; Sentimiento, 1992; Amada, dulce amada, 2006; A una tierna maldición, 2006; y Edén de tiempo humano, 2006.

Y como no hay oleaje inútil” “ni sensación de abismo” en su libro Extensión, sino un cielo de suspiros y sed de llameantes alhelíes, yo me quedo en esa desnudez alada de la amada ante la poesía cuya luz, muy lejos de ser un eufemismo, llena todo de “relámpagos de pan”…

Hay “instantes eternos” en la poesía de Oswaldo Roses, instantes de sueños siempre perdurables que la propia memoria mira, que la historia rehace con sutil... fantasía. Esto es la poesía: antigua eternidad apetecida, abrasando el confín de las entrañas.

La buena poesía, entonces, nos hace estremecer y enternecer, fiel a la nacencia de la luz.

 

Enlace del autor:

http://oswaldoroses.blogspot.com/

 

 

Barataria, 06. 01. 2008

André Cruchaga,

Poeta salvadoreño

 

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