La novela de una novela de Thomas Bernhard

por: Jaime de la Gracia

 

El mundo se nombra para que exista. Al nombrarlo se corre el riesgo que su resonancia engendre pesadillas.

El poeta cubano Eliseo Diego afirmaba que la poesía puede perfectamente no decir nada.

Acabo de leer Holzfällen del autor austriaco Thomas Bernhard, una novela que en el momento de su aparición estuvo precedida del escándalo y en cuestionamientos con la justicia, lo que podría haber hecho de esta novela un suceso vanal, un golpe de dado de un autor que busca notoriedad y que recurre a la payasada para mantener vigencia, con esta prevención, me acerqué a la novela de Bernhard.

Aclaro no soy el lector complice que reclama Cortazar, ni tampoco soy el lector esteta que pedía para sí el poeta colombiano José Asunción Silva, mi realación con la lectura es el gozo.

Después de leer las primeras páginas de la novela de Bernhard ya estaba arrepentido, no era el momento propicio ni la mejor ayuda que necesitaba en ese momento, justo cuando terminaba una relación en la que había apostado duro, mi proyecto de ternura con mi amiga alemana se había caído, se vino abajo.

Tiré el libro sobre la mesa.

El Arca de Noe, es como llamo al sitio donde vivo, un lugar frío y húmedo, es lo que se dice un lugar para especialistas, el invierno siempre lo camino, procuro pasarme el día en los café o en las bibliotecas huyendo del frío.

Una frase que quedó como un pájaro de trapo suelto en la memoria me hizo volver a la novela de Thomas Bernhard, recuerdo que había leído las bailarinas y las actrices, le había dicho por teléfono a la tendera de ultramarinos, se ahorcan. Joana, la bailarina se ha ahorcado.

Para Bernhard, un nudo corredizo apretando la garganta es el último detalle de buen gusto en esa coreografía de la extinción de una bailarina. Detrás de la pequeña Joana está la Issadora Duncan. Este abandono que arrastra a Joana al suicidio en forma de nudo que aprieta la garganta, el abandono es un hueco donde los instantes estan hechos de espera, el abandonado espera al que lo abandonó, que venga a su rescate, pocas veces esto ocurre, la regla general es la lucha en solitario por salir  del hueco hasta alcanzar sus bordes de luz opaca. Joana claudica dos veces en el mismo proyecto, renuncia al Arte, dice Bernhard si no se hubiera dejado abatir por los primeros obstáculos y abraza la vida artística. Joana renuncia a salir del pozo al rechazar la mediocre salida que le ofrece el fuerte y sano Jhon, una nulidad que con su presencia le recuerda su derrota, y es que Bernhard sabe que depués de tocar el cielo con las manos de nada sirve la esperanza.

Volví a la novela de Bernhard y a su manera de narrar en círculos concentricos que se superponendistribuidos como la piel de una cebolla que por la fuerza de la repetición terminan haciéndose  un hecho mágico.

La manera de escribir de Bernhard, me recuerda esa marcha de las procesiones del catolicismo cuyos orígenes se remontan hasta la Edad Media junto con El arte de las Catedrales y que estan vigentes dentro del ritúal cátolico y que se mueven rítmicamente haciendo dos o tres pasos  adelante y uno atrás y así avanzan distancias prodigiosas como lo hacen los cangrejos.

Hölzfallen es el mural de la Viena postfreudiana pintado por Bernhard donde las pasiones son trazos de pinceladas cargadas de colores crudos, unas veces, otras, estan hechas a navajazos  limpios, es el ojo del escritor detrás del hecho vanal, la palabra escrita registrando las poses, el ojo como cámara en picada congelando a las figuras que conforman el cuadro social,  a esos pérfidos onanistas de sociedad, según palabras del propio Bernhard.

Todo lo escrito, y lo que está por escribirse alguna vez nos ha pertenecido.

La obra delata al autor. Una vez escrita y salida de sus manos lo traiciona, deja ver las desgarraduras y las torpezas que se acumularon durante una vida, para Henrry Miller  la gran literatura tiene que oler a alcantarilla como huele la vida y Holzfällen es fétida, apesta esa vida artística.

 

Jaime de la Gracia
Berlín / 1999
 
 
Holzfällen: está traducida al español con el título de: el Leñador
Ilustración: J. De la Gracia / Variación sobre Caravaggio

 

deutsch Übersetzung

 

 

 

 

 



 

 

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