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El hombre que se puso las pilas

Jaime de la Gracia

 

No es lo mismo nostalgia que nostálgico. Fíjese que una palabra tiene acento prosódico y la otra palabra también tiene acento ortográfico, que no es lo mismo que mataperro o mataburro. Venga le explico:

Fíjese que ese hombre que desde esta distancia usted puede ver como un muñeco animado y que carga en las espaldas un costal sucio, pero que por esta razón o nostalgia, puede usted llamarlo como quiera, es posible, que ese hombre lleve lo nostálgico a cuestas y a cuenta de qué? pregunto yo.

Fíjese ahora en el sol que sube y sube por el cielo empinado sobre el lago, las nubes doradas si se animaran a bañarse en las aguas del lago nos regalarían un espectáculo que usted seguramente nunca vería en una revista músical de esas que usted dice haber visto en La Deutsche Oper allá en Berlín. Creo querido colega que hablábamos sobre el proyecto de su salvación, le cuento que no basta como usted me comentó hace unos momentos, ser inteligente y tener fe, aquí entre nos, agáchese un poco, esto es mejor que solamente lo escuche usted, que creo es a quien le interesa; mire compa, también hay que tener cojones! Hay que tener cojones para salvarse. Hace falta tener cojones para aspirar al cielo.

No camine tan aprisado. Pero ese hombre que dejamos con el costal sucio en las espaldas le llamam en un lado mataburro y en el otro lado mataperro.

Es sencillo, se ganó ese apelativo. Esa es su manera de ganarse la vida. Fíjese, cuando llegan los circos a Corazón ese hombre sale de puerta en puerta, de calle a cuadra comprando y cazando burros y clientes para el circo. Usted dirá: pero a esta cuadra vendrá uno o dos circos al año, lo cual le aseguro ser totalmente cierto y acertado. Pero aquí es donde nosotros le cogemos la comba al palo. Aquí está la urdimbre y aparece lo funámbulo.

Este hombre, dedica toda su vida a su oficio.

Llámele fanático si así le place. Resulta repelente y sesudo, pero sepa que ese fanático toma en serio su oficio y aquí entre nos, es un cazador, un respetable comerciante que negocia con ciertos honrados comerciantes la carne de burro y perros que luego usted y yo podemos comprar a precio de vaca en expendios autorizados.

La gente se rie de este pobre hombre y de su costal al hombro.

Pero ellos ignoran que este hombre los alimenta día y noche con este truco o negocio, me tiene sin cuidado el juicio que usted haga sobre este oficio, para mi es tan honrado como otro cualquiera.

Praga / 93

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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